Estudio no invasivo que permite determinar si el organismo tiene dificultad para digerir la lactosa, el azúcar presente en la leche y sus derivados. La prueba mide el hidrógeno en el aire espirado después de ingerir una solución con lactosa y permite relacionar síntomas como distensión, gases, dolor abdominal o diarrea con intolerancia a la lactosa.
Este examen evalúa la posible intolerancia a la lactosa mediante una prueba de aliento, por lo que requiere ayuno y ciertas restricciones previas.
Su puntualidad evita que haya contratiempos al momento de prestar el servicio y permite que los demás puedan cumplir a tiempo con sus citas o procedimientos.
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